Salud Ocular en Haití

Por: Fernando Yaacov Peña

Haití es el país con más problemas de hambre en el mundo después de Somalia y Afganistán, con una esperanza de vida de 55 años para mujeres y 53 para hombres. El 40% de la población es analfabeta y cerca del 80% vive con menos de 2 dólares al día. Sin embargo, Haití no fue siempre así. Cuando llegó Colón a sus costas a finales del siglo XV, los españoles se maravillaron con los paisajes exóticos que bordeaban las playas de arena blanca y aguas azules. Pero fueron los mismos europeos quienes exterminaron desde el siglo XVI a las comunidades indígenas y llenaron al país de esclavos traídos desde varias regiones del África. Algunos siglos después de soportar los absusos característicos de la esclavitud, se convirtió en el segundo país de América en lograr su independencia y el primero en el mundo en abolir la esclavitud y reclamar una dignidad en el año 1804; una decisión que le tomaría a otros países de América Latina entre 50 y 80 años más.

Pero la independencia no fue del agrado de las potencias y Haití tuvo la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, equivalente a unos 25.000 millones de dolares actuales, a modo de perdón por haber cometido el “delito de la libertad”. A comienzos del siglo XX también Estados Unidos invadió la isla y mantuvo su control desde 1915 a 1934, apoyado por múltiples dictaduras que solamente colaboraron a que el país desangrara los escasos recursos que cada vez fueron menos.

No solo las grandes potencias y el destino de la historia se han volcado contra Haití; el 12 de enero de este año, un terremoto de 7.0 grados en la escala de Richter, derrumbó la mayoría de sueños y edificios que aun quedaban en pie.

Con el ingeniero Ismael Cordero, especialista en equipos oftalmológicos de ORBIS y el Dr. Mike Maingrette, oftalmólogo del Comité Nacional para la Prevención de la Ceguera de Haiti (CNPC), visitamos todos los centros de atención ocular públicos, privados y de ONGs, como parte de una evaluación organizada por el Dr. Juan Carlos Silva (Asesor Regional de OPS para Prevención de la ceguera) y el Dr. Martin Ruppenthal (Director Regional de CBM). La misión fué evaluar la atención ocular primaria y los servicios de oftalmología de las principales ciudades afectadas por el terremoto: Port au Prince, Petion Ville, Carrefour, Leogane, Petit Goave y Jacmel.

El resultado de nuestra evaluación: Haití cuenta con 50 oftalmólogos, es decir uno por cada 200 mil habitantes. La catarata es la principal causa de ceguera pero no se han realizado prácticamente cirugías de catarata desde el día del sismo. La tasa de cirugía de catarata en el último año fue de aproximadamente 160 cirugías por cada millón de habitantes, 20 veces menos de las necesarias para combatir la ceguera.

El día del terremoto un oftalmólogo falleció cuando su casa se le vino encima y otros centros oftalmológicos desaparecieron entre escombros segundos después del sismo. Ninguno de los centros oftalmológicos tenía seguro contra terremoto. Algunos de los que siguen en pie presentan averías severas en la estructura física o en los equipos, los cuales a su vez ya venían agonizando por falta de mantenimiento o porque fueron donados hace tiempo y ahora son obsoletos o inservibles. No existen representantes para equipos de oftalmología ni venta de repuestos o accesorios, por lo que los oftalmólogos deben solicitarlos a Miami o esperar varios meses hasta que viajan personalmente para conseguirlos.

En algunos hospitales, los médicos cirujanos que llegaron para tratar a los heridos del terremoto, en medio del caos y la angustia por salvar vidas, tiraron a la basura literalmente, los sets de instrumental de oftalmología, mientras solicitaban instrumental para ortopedia o cirugía general.

Existen varias ONGs en Haiti que proveen servicios de salud con poca o ninguna coordinacion de los médicos locales. Los médicos haitianos estan en riesgo de perder su reputación profesional, su importancia y sus ingresos a medida que más pacientes buscan solo la atención gratuita de entidades y médicos extranjeros.

La salud ocular primaria en Haití esta grave, pero la seriedad de la situación va mas allá, debido a una atención primaria en salud deficiente o inexistente, con niveles cada vez mas altos de tuberculosis, Sida y enfermedades infecciosas. La ceguera infantil presenta una alta prevalencia ocasionada por hipovitaminosis A, infecciones oculares y las opacidades cornéales por el uso inapropiado de terapias tradicionales. La ROP es practicamente inexistente, porque los prematuros no sobreviven.

Haití es un país que clama no solo por ayuda sino que además grita por igualdad y derechos como parte de la familia global. La solidaridad será bien recibida, con programas permanentes de proyección hacia el futuro, que busquen la auto sustentabilidad y el desarrollo no solo de la atención ocular primaria sino de todo el engranaje de la atención primaria en salud con sus principios básicos: Agua potable, disposición de excretas, educación, atención materno infantil, vacunación, control de la natalidad, manejo adecuado de enfermedades endémicas y provisión de medicamentos para el tratamiento oportuno y efectivo de las patologías más frecuentes.

Haití es un reto para los haitianos y a la vez un reflejo de la historia con grandes brechas sociales, desigualdad, injusticia y miseria, situaciones cada vez más comunes en nuestros países latinoamericanos.

Los comentarios están cerrados.