Salud Visual Escolar

Trabajar en la detección de errores refractivos en escolares es algo que oftalmólogos e instituciones relacionadas con la salud visual lo vienen realizando desde hace varios años, la mayoría de veces, cada uno por su lado, sin protocolizar y estandarizar procedimientos, parámetros, técnicas de refracción, defectos refractivos a los que se debe dejar corrección, edad de los escolares examinados, periodos de seguimiento, etc.

Hemos aprendido que para trabajar en salud visual y detección de errores refractivos en escolares debemos unificar criterios, hablar similar lenguaje entre los actores de una misma región e idealmente de un mismo país. También se ha aprendido en estos años que si queremos detectar los errores refractivos importantes en los niños y dejar los lentes correctivos en las escuelas públicas en especial de zonas rurales y más empobrecidas, se debe tener cubierto en forma total el costo de los anteojos para llegar a atender de manera completa ese universo de niños que requieren su corrección, pero por sobre todo, se debe contar con un plan bien elaborado, personal capacitado y presupuesto completo para todo el programa por un tiempo definido.

En Ecuador, parcialmente desde el año 2008 y ya de manera más integral desde el año 2009 existen varias regiones del País que gracias al convenio entre el Ministerio de Salud Pública (MSP) e instituciones privadas comprometidas con proyectos en prevención de la ceguera se encuentran realizando una detección de errores refractivos significativos (cuadro 1) en niños de escuelas públicas para proveer lentes sin costo para el paciente, financiado por el programa “ Plan Visión”.

ERRORES REFRACTIVOS SIGNIFICATIVOS

MIOPÍA: mayor de -1.00 cuadro 1

ASTIGMATISMO: mayor de -1.50

HIPERMETROPIA: mayor de +3.00

Personal de enfermería del MSP fue capacitado para realizar la toma de agudeza visual de todos los niños de primeros a sextos grados de primaria, detectar estrabismos y ptosis palpebrales evidentes. Los niños que presentaron agudeza visual de 20/40 o menor, o alguna patología ocular de fácil detección por el personal de atención primaria previamente capacitado, fueron registrados y citados para una segunda revisión ya en este caso por el personal de la institución colaboradora con mayor conocimiento oftalmológico, equipo técnico más sofisticado y experiencia en esta área de trabajo.

Para el primer examen se utilizó cartilla de Snellen para 6 metros, oclusor y oclusor con agujero estenopeico.

En el segundo examen nuevamente se toma y confirma la agudeza visual registrada en el primer control, se realiza refracción y selecciona a los niños con defectos refractivos significativos. Hemos detectado que del 100% de los niños examinados en la primera ocasión, un 15% de los escolares son referidos para el segundo examen. Muchos de ellos por la inexperiencia del personal de atención primaria, por errores en la toma de visión, o por otras causas fueron detectados como pacientes con visión de 20/40 o peor, pero que en este segundo examen presentaron buena agudeza visual sin defectos refractivos significativos por lo que fueron descartados.

Del total de niños examinados en el primer control, un 5% de los niños de la costa y un 6% de los niños de la sierra y andes ecuatorianos han requerido anteojos.

Otra experiencia y aprendizaje importante han sido que si queremos que los niños, por pobres o humildes que sean, utilicen los lentes prescritos, hay que entregar anteojos de buena calidad, los marcos deben ser nuevos, con estilos y colores adecuados para la edad, género y defecto refractivo.

En años pasados en programas de errores refractivos en escolares por razones de presupuesto o simplemente por “costumbre” se entregaban armazones o marcos usados donados por instituciones internacionales , muchos de ellos de modelos antiguos, que en la mayoría de los casos eran el motivo principal para que los escolares no los utilicen a pesar de su necesidad por ver mejor.

En resumen, el trabajo realizado en estos últimos años nos ha brindado varias enseñanzas para lograr un programa de errores refractivos a nivel escolar lo más cercano a lo ideal:

1.- estandarizar la toma de agudeza visual y los parámetros de referencia

2.- estandarizar el examen oftalmológico y refractivo en los niños referidos para el segundo examen.

3.- Tener un plan completo para cerrar el círculo desde el contacto con las escuelas y sus directivos, personal debidamente capacitado para la primera selección, recurso humano especializado y equipo técnico adecuado.

4.- Prescribir anteojos solo en los casos de defectos refractivos significativos.

5.- tener un amplio stock de marcos para lentes y mantener convenio con un laboratorio óptico de montaje de lunas idóneo, profesional y económico.

6.- entregar los lentes a los niños que los requieren con presencia de sus padres y directivos de la escuela para comprometer a su utilización y cuidado por parte de todos.

7.- verificar en 6 meses si los niños siguen utilizando sus lentes.

8.- hacer todo este proceso año tras año en las mismos escuelas y conforme el recurso humano aumente ir cubriendo la mayor parte de escuelas posibles.

Como todos conocemos, el tema de errores refractivos es uno de los más importantes dentro del Programa Visión 2020, y definitivamente si no se convierte en un programa Nacional no podrá sostenerse por la limitación de recursos económicos, humanos y técnicos. Mientras los gobiernos no se empoderen de este tipo de proyectos y programas seguirán siendo soluciones parciales, en pequeña escala realizada por personas de buena voluntad pero que dependerán de las autoridades de turno y recursos disponibles.

Felipe Chiriboga Acosta
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