Residencia En Oftalmología… ¿Vamos Bien?

Las respuestas a esta pregunta de seguro serán múltiples y variadas. Muchos estarán contentos con la formación que reciben los residentes de los postgrados de oftalmología en la región, la formación y el número de estudiantes en cada centro. Dirán que se están formando especialistas de primer orden, con acceso a altísima tecnología, con capacidad de operar y realizar exámenes complementarios con equipos sofisticados, precisos, etc., pero, ¿eso es todo lo que necesitamos de los nuevos profesionales especialistas en salud visual?

Recordemos que estamos hablando desde el punto de vista Comunitario, de Salud Pública, de todo lo que comprende el Programa Visión 2020, es decir, brindando acceso a la mayor cantidad de la población a los servicios de salud ocular sin importar su condición económica, social, religiosa, política, etc. ¿Realmente los nuevos profesionales de la Salud Ocular, para no mencionar sólo a los oftalmólogos, están saliendo de sus hospitales y universidades con esa formación amplia de servicio a la comunidad, equidad y cobertura en los diferentes rincones de cada país?

Me atrevería a decir que no. Por mis actividades dentro de los programas de prevención de la ceguera en la mayoría de los países de América Latina, he podido encontrarme con magníficos estudiantes que están cursando su residencia de oftalmología y también algunos estudiantes de optometría, llenos de buenas intenciones e ilusiones para al momento de terminar su carrera empezar una vida profesional, creyendo muchas veces que el título obtenido por si solo será el imán que atraerá los pacientes, llenos en la cabeza que para tener un diagnóstico acertado hay que solicitar una batería de exámenes especiales sin mediar la racionalidad del criterio clínico, de la posibilidad de pago de esos exámenes por parte del paciente, de la distancia que deberá recorrer para acceder a estos servicios, y muchas otras barreras más.

En la formación de profesionales de Salud Ocular y Visua,l vemos como las plazas disponibles para optar por estas carreras han disminuido notablemente en número en gran parte de los países de la región. Por otro lado, hay algunos “centros de formación” entiéndase residencias, afortunadamente la minoría, que lo que han encontrado al tener jóvenes especializándose en oftalmología, es una mano de obra barata que atiende un alto volumen de pacientes, brindando jugosos ingresos a la institución, pero, no hay una docencia organizada y compromiso de los maestros que están obligados a enseñar y estar junto a los estudiantes durante su tiempo de especialización.

¿Estamos en nuestra región preparados para formar un gran número de subespecialistas en las diferentes áreas de la oftalmología, cuando en un enorme número de ciudades y poblados que superan el medio millón de habitantes no hay un solo oftalmólogo o servicio de salud ocular? Y sí seguimos los lineamientos de Visión 2020 que son accesibilidad universal a los servicios y trabajar predominantemente en los campos de ceguera infantil, catarata, retinopatía diabética y baja visión, ¿debemos seguir formando especialistas y subespecialistas de oftalmología para que atraídos por la tecnología, facilidades personales y familiares, sigan repletando las grandes ciudades?

Es hora de hacer una reforma integral en los programas de residencias y formación de oftalmólogos y otros profesionales en Salud Visual, debemos brindar a los futuros oftalmólogos las guías y herramientas para que puedan ejercer una carrera digna y hermosa como lo es la oftalmología, en poblaciones carentes de servicios de salud ocular, sin tener las grandes diferencias que actualmente existen con los servicios de las ciudades principales. Necesitamos residencias que formen personas con aptitud, pero sobre todo, con actitud de ver la comunidad y no el paciente de manera individual.

Lo ideal es que todas la ciudades y pueblos con una población superior al cuarto de millón de habitantes dispongan al menos de un servicio de salud ocular, de un especialista oftalmólogo a tiempo completo con buen equipamiento y con acceso también al uso racional de la alta tecnología que se maneja en esta época. La manera de cubrir los costos de ejercer una oftalmología de actualidad en centros pequeños es manejando un alto volumen con acceso para todos.

Ya se están dando cambios sustanciales en los pensum de estudios en las residencias de oftalmología en varios países donde la asignatura de Salud Ocular Comunitaria es parte fundamental de sus años de carrera. Ojalá estos buenos ejemplos contagien en otros lugares de nuestra querida, pero, inequitativa región.

Dr. Felipe Chiriboga

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