Como aprender de otras iniciativas ya aprobadas

YA NO HAY PACIENTES CON CATARATA…?

Es frecuente  escuchar de varios de nuestros colegas cuando nos encontramos en algún evento, congreso o seminario oftalmológico decir, ya no hay muchos pacientes con catarata, ya no operamos muchas cataratas porque ya no llegan a los consultorios. Esto puede ser verdad para algunos, pero, se han preguntado por qué?

Lo primero que nos responden es: “ya se han operado casi todos los pacientes con catarata”, otros un tanto molestos nos dicen: “es que con tantas fundaciones de ojos  o programas de prevención de ceguera ya no llegan los pacientes a nuestros consultorios”. Muchos de ustedes, lectores dirán, es cierto, nos estamos quedando sin pacientes con catarata  en las clínicas y consultorios particulares, e incluso en algunos hospitales públicos por culpa de tanto proyecto o institución “benéfica” que los está operando.

Puede ser una percepción correcta e incluso cierta de varios de los colegas que afirman esto, pero la experiencia nos dice que lo que se están agotando, son los pacientes que llegan por si solos, sin contar con algún seguro médico al consultorio  de confianza a solicitar una cirugía de catarata debiendo pagar un valor que generalmente lo considera alto para sus posibilidades y su medio.

Cuando dejamos la comodidad de nuestros consultorios, hospitales y clínicas, bajo un correcto  y bien trazado plan de a quiénes queremos atender y dónde vamos a buscar pacientes con catarata, vemos día a día, que en nuestra región latinoamericana, unos lugares más, otros un tanto menos, hay y sobran pacientes con catarata y gran parte de esas cataratas muy maduras de las que casi no se ven en el cómodo y bien equipado consultorio de la gran ciudad.

Según las cifras del programa Visión 2020 el promedio de cirugías de catarata que debemos hacer en nuestra región es de 3.000 operaciones por millón de habitantes año tras año, y lo que se está haciendo en la mayoría de los países latinoamericanos es entre 800 a 1.500 cirugías por millón, salvo excepciones como Brasil, Chile, Argentina, Cuba y parte de Colombia que alcanzan una tasa de cirugía de catarata de 2.000 aproximadamente.

Si vemos los datos y cifras anteriores, podemos entender que restan muchos pacientes con catarata por operar, en la mayoría de países se está haciendo apenas la tercera parte del número de cirugías que deberíamos realizar, y si a esto sumamos que cada vez la población vive más años, la expectativa de vida es mayor, nos daremos cuenta que pacientes con catarata siempre van a existir.

Retomando las palabras de uno de los párrafos anteriores, lo que puede suceder no es que no hay pacientes con catarata y ya no operamos tanto o casi nada, lo que hemos aprendido es a salir y buscarlos, lamentablemente el 90% de los oftalmólogos estamos concentrados en las grandes ciudades luchando por un pequeño porcentaje del pastel, sin darnos cuenta, o lo que es peor, sabiendo el problema, pero no dispuestos a cambiar, montar estrategias y salir a captar pacientes con catarata en las zonas rurales, periféricas de las ciudades, brindando educación e información a la comunidad sobre la catarata, qué es, cómo se ve si alguien tienen esta patología, cuál es su tratamiento, sus riesgos, su pronóstico visual cuando se opera y sus costos. Es nuestra responsabilidad, e incluso obligación, junto con las autoridades centrales de salud, romper mitos y tantas barreras por lo que las personas no se operan de catarata.

El mensaje para los colegas, especialmente jóvenes,  que estén interesados en realizar un buen volumen de cirugías de catarata es que organicen un equipo multidisciplinario de salud ocular, básicamente conformado por enfermera, asistente de oftalmología, promotor de salud comunitaria y oftalmólogo, elabore un plan estratégico donde exista una población que no tiene acceso al servicio de salud ocular y estamos seguros encontrará un buen número de pacientes que requieren cirugía de catarata, muchos de ellos incluso ciegos por catarata.

Si aumentamos nuestro volumen de cirugías, podremos disminuir nuestros costos operativos y trasladar esto en disminuir el valor de la cirugía al paciente. Si lo vemos de manera objetiva y real, trabajar con este modelo  incluso es un buen “negocio”, porque vamos a aumentar el número de cirugías, vamos a tener mayores ingresos económicos, podemos adquirir los insumos a mejor precio al ser mayor cantidad, optimizamos los salarios del recurso humano y lo que es mejor, nos convertimos en cirujanos más expertos por la gran práctica que tenemos y por consiguiente nos buscarán más pacientes.

Hagamos un esfuerzo por operar más, contribuyamos a que seres que no pueden hacer sus actividades por su visión disminuida y que con una cirugía de 15 minutos puede cambiar su futuro, puedan ser operados, eso es Visión 2020, llegar a más personas con salud ocular de la mejor manera, con estrategias propias y adaptadas a cada medio, sin competir de quién tiene la mejor máquina, o de quién hace la herida más pequeña, hacer salud ocular es evitar que hayan tantos ciegos prevenibles en el mundo  donde podemos poner nuestro grano de arena.

Felipe Chiriboga

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