Editorial: “Abordaje de la Baja Visión: ¡Una tarea de todos!”

Dra. Rosario Espinoza Carrillo
Miembro del Sub-comité de baja visión en VISIÓN 2020 Latinoamérica
Asesora regional en baja visión para CBM
Ex-presidente de la Sociedad Panamericana de Baja Visión
Perú

No nos es desconocido en la actualidad que las cataratas no operadas y los defectos refractivos no corregidos o sub-corregidos constituyen la causa del mayor porcentaje de personas con baja visión y ceguera de ahí el énfasis en el desarrollo de programas y estrategias para su control. Pero cuando nos referimos estrictamente a personas con baja visión, nos referimos a aquellas que a pesar de haber recibido tratamiento médico, quirúrgico y/o refractivo convencional se han quedado con un remanente visual que les origina limitación en el desempeño de actividades de la vida diaria como leer, escribir, identificar los rostros de familiares, manejar, etc. y para quienes se crearon los servicios de baja visión o también llamados de rehabilitación visual, en donde trabajan equipos multidisciplinarios con la finalidad de elevar la calidad de vida de los usuarios.

Años atrás los servicios de baja visión no estaban disponibles en la mayoría de los países en Latinoamérica pero gracias a un gran esfuerzo realizado en VISIÓN 2020 con la participación de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales apoyadas por la Organización Panamericana de la Salud, CBM e ICEVI, ha habido un avance importante en ello. Parte de este esfuerzo han sido cursos de entrenamiento a equipos multidisciplinarios en ésta área, implementación de servicios de baja visión, entrenamientos a profesionales claves a nivel nacional, talleres de sensibilización a residentes de oftalmología, reuniones de sensibilización con organismos locales en cada país, presentación de conferencias de baja visión en congresos nacionales, cabildeo a nivel de ministerios de salud, reuniones del comité para planificación y evaluación del desarrollo de la baja visión en la región, entre otros. A pesar de ello aún la cobertura es baja y se estima que menos del 5% de las personas que necesitan beneficiarse de un servicio de baja visión pueden acceder a él, de tal manera que en los próximos años aún nos esperan retos importantes como es la inclusión del cuidado de la baja visión en los servicios de salud ocular, de educación y de rehabilitación, la inclusión de la baja visión dentro de los planes nacionales de prevención de ceguera, la inclusión de la baja visión dentro de la currícula del residentado de oftalmología, el acceso a ayudas ópticas de bajo costo.

Un agradecimiento muy especial a cada uno de los colaboradores en la elaboración de los artículos por su nivel profesional y generosidad al compartir sus conocimientos y experiencia con el fin de lograr en un futuro una sociedad equitativa para todas las personas con discapacidad visual.

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