Condiciones de Acceso a Servicios de Baja Visión en Colombia

María del Pilar Oviedo Cáceres.
Optómetra. Magister en Salud Pública. Magister Educación para la Salud. Coordinadora Investigación Centro Asociado Suramericano Cátedra UNESCO en Salud Visual y Desarrollo, Universidad Santo Tomas, Bucaramanga.
Martha Liliana Hernández Padilla
Optómetra. Magister en Salud Pública. Coordinadora Centro Asociado Suramericano Cátedra UNESCO en Salud Visual y Desarrollo, Universidad Santo Tomas, Bucaramanga.

INTRODUCCIÓN

En Colombia según el Instituto Nacional de Ciegos (INCI), se reportaron 1´100.000 personas con deterioro visual, distribuidos en 80% de casos de discapacidad visual y 20% en ceguera. De acuerdo a los datos censales nacionales se reportó una prevalencia de discapacidad general de 6,4%, y las limitaciones permanentes para ver representaron el 43,5% (1´143.992 personas) de dicha población. Los departamentos con mayor número de personas en discapacidad visual son Antioquia, Bogotá, Valle del Cauca, Cundinamarca, Nariño y Santander. (1-3)

La discapacidad visual tiene graves consecuencias humanas y socioeconómicas. Los costos ligados a la pérdida de productividad y a la rehabilitación y educación suponen una carga económica considerable para la persona, la familia y la sociedad. Un individuo con discapacidad visual, no tendrá la completa capacidad de relacionarse con el medio, afectándose en el desarrollo de tareas que requieran de la visión tales como el estudio, el trabajo, la utilización de tecnología, etc; incrementándose la dependencia hacia otros en la realización de sus actividades básicas. Lo cual trae como consecuencia una menor calidad de vida y harán del individuo con problemas de salud visual una persona más vulnerable a la pobreza. (4-5)

El presente documento presenta los resultados del estudio de las condiciones de acceso potencial desde la oferta a los servicios de salud de baja visión Colombia, abordándose las variables en relación a la dimensión política y de las características del sistema en cuanto a recursos y organización de la red de atención del país para dar atención a este grupo poblacional.

METODOLOGIA

Se realizó un estudio descriptivo de tipo exploratorio que utilizó la combinación de métodos de investigación cualitativos y cuantitativos. Se tuvo en cuenta el marco empírico adaptado a partir del modelo teórico propuesto por Andersen y colaboradores para el estudio de las condiciones de acceso a los servicios de salud. (6-9)
Se utilizó el diseño metodológico desde el enfoque propuesto por Taylor y Bogdan, (10), para apoyar el análisis de los relatos de los participantes se utilizó el software ATLAS ti (v. 5.2). En relación con el enfoque cuantitativo se realizó un análisis descriptivo de las variables relacionadas con las condiciones de capacidad instalada de los centros de atención en términos de recursos humanos, tecnológicos y de infraestructura; los datos fueron procesados en el software Epidata.
Con este enfoque metodológico se realizó la investigación en seis ciudades del país: Medellín, Bogotá, Cali, Bucaramanga, Barranquilla y Popayán. En total, a nivel nacional se identificaron 13 centros de atención, distribuidos en las ciudades estudio.
Como técnicas de recolección de la información se utilizaron la entrevista semi estructurada, y la aplicación de una lista de chequeo. En el desarrollo de la investigación cada ciudad fue visitada por un periodo de dos semanas (meses de agosto de 2011, febrero y marzo de 2012), lográndose en total 38 entrevistas e indagación de trece centros de atención. Se entrevistaron a profesionales de las instituciones prestadoras del servicio, instituciones educativas que cuentan con unidades de atención adscritas a los programas académicos y entes gubernamentales que se desempeñan en el tema de la salud visual en el país.

RESULTADOS

Teniendo en cuenta el abordaje mixto utilizado, se presentan los hallazgos de forma integrada.
1. Políticas en salud visual
Los hallazgos de mayor relevancia se enfocan en que no existe una identificación de la baja visión como un problema público, lo cual a su vez ha impactado en la formulación de las acciones legales en salud visual, evidenciándose la invisibilización de la misma dentro del marco normativo tanto en el ámbito de discapacidad general como en salud visual, por tanto la implementación de las acciones no han estado enfocadas hacia esta área, haciendo que se presenten esfuerzos individuales para tratar de solventar dichas falencias.
La baja visión no ha logrado transformarse en un problema social que permita una movilización alrededor de ella. No se ha logrado despertar el interés de los profesionales, la academia y los entes gubernamentales para evidenciarla como un problema de carácter público. “Nunca el departamento o alcaldías ha priorizado la salud visual” (Optómetra Especialista Baja Visión, Bucaramanga).
De igual manera se identifica a la academia como un actor clave para la difusión del problema a nivel nacional; sin embargo ésta se ha centrado la formación de sus estudiantes hacia otras áreas del ejercicio profesional evidenciándose un descuido y desinterés de los mismos en relación con la temática. “En general los oftalmólogos la parte de baja visión la tenemos bastante descuidada” (Oftalmólogo, Bogotá).
Así mismo, los entrevistados manifiestan como aspecto crítico la ausencia de datos estadísticos oficiales que permitan demostrar la importancia, magnitud e impacto de la condición de baja visión para el país y de esta manera lograr su institucionalización que permita la formulación de leyes. “No hay estadísticas, en ningún centro oficial o privado se está haciendo” (Oftalmóloga, Barranquilla)
Al revisar las acciones que ha implementado el Estado Colombiano para la protección específica en salud de los grupos poblacionales en condición de discapacidad se sigue evidenciando esta invisibilidad pues incluso en la Política Nacional de Discapacidad no se encuentra explicita su atención y cobertura. Los aspectos relacionados con la salud visual se han visto plasmados en diversas acciones encaminadas básicamente hacia la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Al revisar el plan de beneficios se identifica que las acciones en torno a la rehabilitación son pobres, se incluye solamente la evaluación de la baja visión como parte inicial de diagnóstico, pero sin incluir los procesos de rehabilitación de la misma. “La rehabilitación dentro del plan obligatorio de salud no está especificada” (Ente gubernamental, Bogotá)
Lo anterior, repercute directamente en el hecho de no poder acceder a procesos de rehabilitación, por lo tanto se ha generado un panorama de asistencialismo alrededor de la prestación del servicio pues las instituciones o prestadores de servicios de salud han implementado acciones para contrarrestar esta invisibilidad tales como prestación de servicios optométricos, oftalmológicos y de rehabilitación de manera gratuita y donación de ayudas ópticas. “Hacemos acciones de proyección social sin ningún costo para tratar de solventar un poco el déficit de atención que hay en discapacidad visual y ceguera” (Medico centro atención, Medellín)

2. Características organizativas del sistema

2.1 Recursos de los centros de atención en baja visión

Servicios

El 30.8 % de las instituciones estudiadas estaba ubicado en Bogotá y Barranquilla, con cuatro instituciones respectivamente, seguido de las ciudades de Medellín y Cali con dos centros que corresponden al 15.3%. Finalmente, en la ciudad de Bucaramanga se investigó un centro de atención que representa el 7.7% del total de instituciones estudiadas.
Al revisar el tipo de centro en relación con su naturaleza, se encuentra que de los trece indagados el 54% 7 centros pertenece a la red de atención privada clínicas oftalmológicas y optométricas, otro 30.8% 4 centros está adscrito a instituciones privadas de carácter académico en las cuales se oferta el programa de Optometría, un centro 7.6% perteneciente a la red pública de atención y finalmente un centro 7.6% perteneciente a un hospital de tercer nivel de complejidad de naturaleza jurídica mixta pública privada. Al revisar los servicios ofrecidos por las instituciones se identifica la oferta como una barrera puesto que solo 3 de los centros de atención del país prestan servicios de manera integral.
Es importante mencionar, que algunos servicios han nacido como inquietudes de tipo académico, vivencias e intereses personales incluso algunos programas de salud ocular han sido apoyados por coyuntura personal de sus financiadores.
Tabla 1. Distribución de centros de atención por ciudades estudiadas y tipo de institución.

Tipo de Institución
Ciudad Publico % Privada % Institución
Educativa
% Mixta % Total %

Bogotá

0

0

2

50

2

50

0

0

4

30,8

Bucaramanga

0

0

0

0

1

100

0

0

1

7,8

Medellín

0

0

1

50

0

0

1

50

2

15,3

Barranquilla

1

25

2

50

1

25

0

0

4

30,8

Cali

0

0

2

100

0

0

0

0

2

15,3

Total

1

7,6

7

54

4

30,8

1

7,6

13

100

La ciudad de Bucaramanga es la que presenta mayores falencias en oferta de servicios pues el centro solamente presta servicios de valoración, orientación y rehabilitación, dejando las demás áreas descubiertas. Las ciudades que presentan mayores posibilidades de servicios son Bogotá y Barranquilla.

Recurso Humano

En general se evidencia que el recurso humano está concentrado en su mayoría en la ciudad de Bogotá ya que el 83.3% del total de optómetras generales, 43.75% del total de optómetras con formación específica en baja visión, el 40% de los trabajadores sociales, el 100% de los rehabilitadores visuales y de los entrenadores físicos están ubicados en la capital del país. Es importante destacar, que sólo un centro de atención ubicado en la cuidad de Bogotá y uno en la ciudad de Medellín cuentan con un grupo de profesionales interdisciplinario dentro de la institución.

Se evidencia en los discursos, la percepción de considerar bajo el número de optómetras formados en baja visión, comparado con la demanda de pacientes en esta condición. “Si miramos el recurso humano preparado para un país 45 millones de habitantes, tener un número inferior a la docena es totalmente insuficiente” (Decano, Bogotá).

El bajo número de profesionales dedicados al tema, se explica según los entrevistados por factores como la complejidad clínica del paciente, la percepción que el trabajo en baja visión es desgastante y complejo, el costo por la formación y la retribución económica baja por la prestación del servicio. Estos aspectos generan desinterés por parte del personal en salud visual en abordar la baja visión como parte del quehacer profesional; sumado a ello, el interés por otras áreas de trabajo como lo es la cirugía refractiva para el caso oftalmológico y la óptica para los optómetras.

Recurso Tecnológico

El 100% de las instituciones estudiadas cuentan con la mayoría de los equipos indagados que de acuerdo a la academia fueron considerados como esenciales para la prestación del servicio dado que no existe una norma específica para la habilitación de este tipo de servicio desde el sistema de salud.
Al identificar los recursos tecnológicos, se exploraron las dificultades para la adquisición de los mismos en lo cual, los entrevistados manifestaron de las mayores dificultades el elevado costo, la necesidad de importación de las mismas y la dificultad de ubicación de proveedores en el país. “Todas las ayudas son importadas, todas las tienen que traer fuera del país, por eso se incrementan tanto los costos,” (Ente Gubernamental, Bogotá).
A nivel nacional no existe la tecnología para la fabricación de las ayudas ópticas requeridas, por tanto se percibe que el trámite de importación es engorroso administrativamente para los centros de atención aumentando el costo de los mismos.

Organización y gestión de la red de atención

No existe una ruta clara de atención para los pacientes, identificándose elementos que afectan el ingreso del paciente al servicio, estos se explican desde la ausencia de políticas en salud visual especificas en baja visión, la ausencia de la misma en los planes de beneficio, el desconocimiento de los profesionales frente al concepto de la baja visión y su rehabilitación, así como el desconocimiento de los criterios para su remisión.
La falta de conocimiento de los profesionales sobre la discapacidad visual y la rehabilitación es percibido como un obstáculo para el acceso al servicio, por lo anterior, se requiere más personal capaz de identificar las condiciones de discapacidad, se identifica la necesidad de fortalecer la capacitación del personal de salud en torno al tema; sea bajo la transversalización de la misma en los currículos formativos a nivel de la residencia en oftalmología o en el pregrado de medicina ya que de cierta manera la baja visión se incluye dentro de la formación del optómetra dentro del currículo académico.

La falta de conocimientos claros no le permiten al profesional realizar una adecuada orientación para la remisión de los usuarios al mismo, lo que se plasma en:

  1. Remisión de pacientes que no son para la especialidad por la poca indagación sobre la evolución del caso clínico.
  2. Diagnóstico errado de baja visión y ceguera, por la falta de clarificación de los términos.
  3. Desconocimiento sobre las posibilidades de rehabilitación a través de ayudas ópticas.

“Los mismos profesionales de salud visual tanto optómetra como oftalmólogo no tienen idea de la posibilidad que tiene una persona de rehabilitarse” (Ente Gubernamental, Bogotá).
“El médico como tal no tiene formación en rehabilitación, entonces las posibilidades del paciente terminan hasta donde él sabe” (Directivo centro de atención, Medellín).

CONCLUSIONES

Las condiciones de acceso encontradas develan una serie de barreras que tiene que enfrentar el paciente con problemas de baja visión para el uso de servicios a saber:

  1. Geográficas: las seis ciudades son punto de referencia de departamentos limítrofes y en el caso de Bogotá, dichos centros reciben usuarios de diversas zonas del país, lo cual implica que los pacientes que requieran dichos servicios incurran en gastos de bolsillo para cubrir el transporte, alojamiento etc;
  2. Estructurales del Sistema General de Seguridad Social en Salud Colombiano: las políticas de salud visual no contemplan la inclusión de la baja visión, lo cual genera una exclusión de los pacientes con dichos problemas al sistema de prestación de servicios,
  3. Organizacionales: éstas barreras se derivan de las estructurales y se expresan mediante:

a) limitada oferta de profesionales especialistas y limitado tiempo de dedicación a la atención para la cantidad de población con limitación visual que tiene el país,
b) la escasa oferta de servicios: no todos los centros indagados trabajan la rehabilitación de manera integral,
c) recurso tecnológico escaso: dado las dificultades para la adquisición del equipamiento necesario para la atención y rehabilitación de los pacientes (ayudas ópticas),
d) escasa presencia de centros en la red pública: la atención está ligada a la red privada y supeditada en algunas ciudades a la atención docente-asistencial,
e) de infraestructura: no todos los centros indagados cuentan con espacios para la rehabilitación y
f) fallas en la identificación y remisión de pacientes, principalmente debido a las debilidades en la formación del recurso humano en cuanto a la conceptualización de la baja visión y su rehabilitación de los casos y

4.  Financieras por los gastos de bolsillo que asumen los pacientes para la adquisición de ayudas ópticas y de su proceso de rehabilitación.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

1. Instituto Nacional para Ciegos INCI. Estadísticas de Discapacidad Visual en Colombia. Instituto Nacional para Ciegos, oficina de Planeación. Bogotá D.C; 2006 Oct.
2. Departamento Nacional de Estadística, DANE. Censo General 2005. [Consultado 2010 Sept 17]. Disponible en http://www.dane.gov.co.
3. Departamento Nacional de Estadística. Resultados preliminares de la implementación del registro para la localización y caracterización de las personas con discapacidad. Bogotá; 2007.
4. Guissasola L, Ruis A. Salud visual y desarrollo. [Cuadernos de formación de la Cátedra UNESCO de salud visual y desarrollo]. Barcelona: Cátedra UNESCO Salud Visual y Desarrollo; 2006.
5. Guissasola. L, Ruis A, Ollé L, Hernandez M, Lamsiyah S, Ruis Q. Informe de la Salud Visual en Suramerica 2008. Cátedra UNESCO Salud Visual y Desarrollo; 2008
6. Andersen, R. McCutcheon. Exploring Dimensions of Access to Medical Care. [Report at the American Sociological Association Meetings]. New York;1980 Aug 31.
7. Travassos C, Martins M. Umarevisão sobre os conceitos de acesso e utilização de serviços de saúde. Cad. Saúde Pública, Rio de Janeiro. 2004; 20 Sup 2:S190-S198.
8. Andersen R. National Health Surveys and the behavioral model of health services use. Medical Care. 2008; 46:647-53.
9. Aday LA, Andersen RA. Framework for the study of access to medical care Health Serv Res. 1974; 9:208-20.
10. Taylor S.J, Bogdan R. Introducción a los métodos cualitativos de investigación. La búsqueda de significados. Ediciones Paidos Iberica. 1987. P. 152-160.

Los comentarios están cerrados.