Prioridades en los Programas de Baja Visión

Dra. Vanessa Bosch
Dra. Lourdes Medina

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud en el mundo existen alrededor de 285 millones de personas con discapacidad visual, de las cuales 39 millones son ciegas y 246 millones presentan baja visión.
Aproximadamente un 90% de la carga mundial de discapacidad visual se concentra en los países en desarrollo.
El 80% del total mundial de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar. 1

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Definiciones
Con arreglo a la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10, actualización y revisión de 2006), la función visual se subdivide en cuatro niveles:
• Visión normal
• Discapacidad visual moderada
• Discapacidad visual grave
• Ceguera

La discapacidad visual moderada y la discapacidad visual grave se reagrupan comúnmente bajo el término «baja visión.
La baja visión y la ceguera representan conjuntamente el total de casos de discapacidad visual.1
En 2013, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó el Plan de acción para la prevención de la ceguera y la discapacidad visual, 2014-201, con el objetivo de lograr una reducción de la discapacidad visual evitable de un 25% de aquí a 2019. Con estos objetivos se pretende reforzar los esfuerzos a nivel nacional y de países para la eliminación de la ceguera evitable, ampliar el acceso a los servicios oftalmológicos, expandir las intervenciones de rehabilitación para personas con discapacidad visual residual, entre otros.
En México podemos dividir las prioridades de los Programas de Baja Visión en 3 categorías:
1. Pacientes
El problema principal con el que nos enfrentamos es la falta de referencia.
A pesar de los esfuerzos realizados por el Centro Mexicano para Baja Visión con el apoyo de la Sociedad Mexicana de Oftalmología, la mayoría de los pacientes con discapacidad visual NO son canalizados a un especialista en Rehabilitación Visual. Esto debido a desconocimiento por parte del médico tratante así como del mismo paciente.
De acuerdo al Censo 2010 del INEGI la discapacidad visual es la segunda causa de discapacidad en el país. Los grupos etarios más comprometidos son los adultos mayores de 60 años y los niños entre los 5 – 18 años.
De acuerdo al programa “Ver Bien para Aprender Mejor” (www.verbien.org.mx) se estima que el 3.49% de los niños en edad escolar básica presentan discapacidad visual después de su corrección refractiva.
Para mejorar la referencia de pacientes con discapacidad visual es necesario mejorar la información y continuar con la sensibilización de médicos generales, oftalmólogos, profesionales de la salud, maestros y pacientes a todos los niveles.

2. Recursos Humanos
Para la atención óptima de los pacientes con discapacidad visual es necesario el trabajo de un equipo multidisciplinario.

Para combatir el desconocimiento general por parte de los Oftalmólogos es necesario incidir durante la residencia con una currícula avalada por el Consejo Mexicano de Oftalmología. Se recomienda la incorporación de cursos de Baja Visión en los programas de residentes a nivel nacional tanto para la sensibilización como cursos breves. Por otro lado, se debe difundir la existencia del curso de posgrado de Alta Especialidad en Rehabilitación Visual con aval de la UNAM.

3. Recursos Materiales
En nuestro país existen pocos servicios terciarios de Baja Visión y la mayoría se encuentran en las ciudades más grandes del país. Estos centros requieren supervisión continua y asesoría.
Así mismo, es imperativo la creación de nuevos servicios con el fin de descentralizarlos y hacerlos más accesibles a la población mas vulnerable.
Lo ideal es que cada unidad oftalmológica del país cuente con al menos, atención primaria o secundaria de baja visión con una taza de referencia continua y permanente.
Otra área de oportunidad es el alcance de los pacientes para la obtención de las ayudas ópticas que les sean preescritas. Ha pesar de que en los últimos años el programa Vision2020 ha ayudado a facilitar el problema, aún es necesaria la negociación con autoridades para facilitar su importación.

Gracias a la iniciativa “VISIÓN 2020” de la Organización Mundial de la Salud y la Agencia para la Prevención de la Ceguera (IAPB) , hoy sabemos que es posible disminuir los casos de discapacidad visual. Sin embargo las prioridades inmediatas en los Programas de Baja Visión son: la referencia oportuna de los pacientes, la integración de los programas de baja visión en la residencia de oftalmología, mejorar la sensibilización hacia la discapacidad visual, el reforzamiento y la formación de equipos multidisciplinarios a nivel nacional y la integración social, escolar y laboral de las personas con baja visión o ceguera.

BIBLIOGRAFÍA

1.- Organización Mundial de la Salud. Agosto 2014. http://www.who.int/mediacentre/factsheets

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